A propósito de Asamblea Constituyente: un recuerdo de
hace 30 años atrás.
(Extracto del libro sobre la represión política en la región
de O’Higgins 1973-1990, que prepara el autor).
Fernando Vásquez González.
Antropólogo
Email: condeus@gmail.com
Era el 11° año
de dictadura y el tercero de vigencia de la Carta Fundamental aprobada
fraudulentamente por la dictadura cívico-militar, en la revista Análisis N° 74
(31 enero-14 febrero 1984), circula una separata titulada “Asamblea
Constituyente exige el pueblo de Chile”, más abajo se lee “Grupo Estudios
Constitucionales propone un camino constitucional para que el pueblo recupere
el derecho a decidir su propio destino”, una Asamblea Constituyente antes de la
salida de Pinochet del gobierno; si, así como se lee y suena, claro que eran
otros tiempos y los adalides protoconcertacionistas decían palabras bonitas
para caer en gracia a la inmensa mayoría que ya manifestaba su desprecio con el
gobierno de la época.
Patricio Aylwin,
el parlamentario golpista DC de 1973, escribe sobre la intención de
“institucionalizar un régimen antidemocrático” de acuerdo a sus propios plazos;
en una extraño acto de amnesia se llena la boca con la palabra “democracia” y
de la soberanía popular que “reside en el pueblo”, por lo cual “cada cierto
tiempo prudente pueda el pueblo decidir frente a las alternativas que la
realidad siempre cambiante le plantee”; más adelante señala “…la vía de la
Asamblea Constituyente como mejor camino para generar una Constitución”.
“Realidad
siempre cambiante”, bastante cambió para que, pocos años después, ya electo
presidente, la acepte como realidad sin posibilidad de transformación o de
llamado a Asamblea Constituyente; una vez en e gobierno administraron como
mejor pudieron la herencia dictatorial, solo modificándola para reforzar su
estructura autoritaria como lo fueron las 54 reformas plebiscitadas en 1989
pactadas entre los derrotados y los ganadores de 1988; entre ellas los
artículos 65 y 68, que estipulaban la mayoría parlamentaria simple en una
cámara y con un tercio en la otra pero ahora se requiere de la mayoría
parlamentaria absoluta en ambas cámaras. La Constitución de 1980 se consideró
un hecho que no podía ser modificado.
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